Bebiendo la
tinta por los ojos
desnudas mis argumentos,
desmenuzas todo lo que te digo
en el papiro eterno;
compartes tu adicción con cientos
que juegan a contratiempo
y le echas la culpa
al jazz que se escucha
desde el viejo café
que otrora frecuentaras.
No te queda más remedio que terminar
y buscar en algun barco
otro shot de tu alivio.
A veces la respuesta viene inesperada, inhóspita, inconspicua, creciente entre las piedras,permeando la sinceridad y los miedos,pero,aunque no llegue,siempre habrá una oración pidiéndola.
jueves, septiembre 16, 2010
Adicción
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