Levantado el vuelo cazas, gato
en un cuenco argento, confuso ya es
jugar a ser tu mismo sino vieres
al ratón convertido en latón.
Trepas entre la madera y rafia
esperando encontrar algunos trozos
de verdad carnívora y con gozo
descubres tuya cruda realidad.
Corres luchando con el mismo Diablo,
adelantas un paso trepidando
el charco delirante de cemento.
En este balanceo eterno confluyen
los actores de tu drama incierto
que tragar y ser tragado intuyen.
A veces la respuesta viene inesperada, inhóspita, inconspicua, creciente entre las piedras,permeando la sinceridad y los miedos,pero,aunque no llegue,siempre habrá una oración pidiéndola.
martes, septiembre 28, 2010
Caza ajena
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