Lluvia salada

Lloré por ti
en una noche profunda
que se comía todo alrededor.
Las fauces no me dejaban ver
tu Luz,
tu Vida;
sólo tu candor.

Lloré por tí
en una tarde sin miedo
que revivía todo lo seco
por el dolor;
eras tan hermosa
esparciendote en silencios,
que sólo tu gemido
llenó mi desierto.

Lloro por tí,
inquieto.

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