jueves, diciembre 14, 2006

Ay, dolor!

Llora mi pluma
lágrimas negras,
que encuentran
en un papel desgastado
su última morada.

Lloran porque no encuentran descanso
en el recuerdo
de tu adiós.

Porque no pueden decir nada;
se han quedado mudas
ante el dolor.

La impotencia
que me he causado;
la tristeza
que rebasa al más azul
que haya escuchado.

Después de todo,
queda el silencio
que ensordece,
que desgarra
que...