miércoles, abril 12, 2006

De la tierra al..

Cansado de tí,
que eres yo,
de tu cinismo de diamante,
irreverente a tu propia desgracia,
de estar atrapado
en esta ulterior vida
cegado por viejas rencillas,
postergando los cantos del aire.

Cadencia

Sólo pequeñas sombras
alimentándose con el sabor
de mi miedo,
confirmando la existencia
de la araña,
que teje profusa,
confusa, el odio
de añejos pasados...

Profundo negro

Tengo ganas de ensordecer al silencio,
de que la oscuridad profunda
se caiga sobre nosotros,
que la luz se convierta en agujas
del tiempo,
que cuente las horas que quedan previas
a la huída, sin vida.

No sé la razón de esta llama
que atraviesa la dermis
sin dejar huella.

Desvaneciendo-me

Hasta que ya no distingas tu cuerpo de la sombra
te aterraré,
cederé a la ignominia del deseo,
a la soledad

que posa sus ojos en la nada;
a la que sigue desnuda los pasos
de la lluvia en el alba
que destila los poros.
La que nos dice que el alma
perdida en el fuego...

Continuará